La tecnología se esta desarrolla a pasos agigantados, mientras que lo digital, se va haciendo la norma en un mundo que cada vez se mueve a una mayor velocidad. En este escenario, la adaptación a los cambios se hace cada vez más una necesidad para las empresas y negocios. De esto se trata la transformación digital.

Algunos expertos, como por ejemplo, especialistas de la consultoría Pwc, señalan que la transformación digital trata de alcanzar un balance de la estrategia y el diseño de planes operativos con la el desarrollo e implementación de nuevas tecnologías, la analítica de datos y la innovación en productos y servicios (o el desarrollo de nuevos diseños de los ya existentes) con el propósito de lograr aumentar la productividad y el crecimiento en la cadena de valor en el menor tiempo posible.

Por lo tanto, aunque bien la transformación digital parece un concepto novedoso, en realidad se trata de colocarle un nombre adecuado al necesario proceso de evolución que las empresas y organizaciones han emprendido en el marco de la denominada cuarta revolución industrial (4RI), integrando cada vez más las nuevas tecnologías en los procesos productivos.

En líneas generales, podemos decir que el proceso de transformación digital abarca tres aspectos de la organización: la tecnología, los procesos internos y la cultura. Adunado a ello, debe diseñarse una estrategia adecuada y flexible, que dependiendo del grado de madurez digital de la organización, pueda llevar a ésta desde un punto inicial hasta punto deseado alcanzando todos los objetivos propuestos.

Ya que este proceso no es nuevo, sino que es un fenómeno que ha venido cobrando auge a lo largo de varios años, se han podido reconocer los principales retos que enfrentan las empresas ante éste.

Según la Encuesta de Servicios Analíticos de la Harvard Business Review (HBR), realizada a más de 700 empleados de distinto nivel de responsabilidad y en organizaciones de diverso tamaño, más del 50% de los encuestados considera que la cultura se ha constituido en uno de los retos más importantes –cuando no el de mayor relevancia- en los esfuerzos que debe emprender cualquier organización al enrumbarse en un proceso de transformación digital, mientras que el 43% indicó lo mismo en lo que respecta a procesos diversos, y apenas menos de un tercio consideró la cuestión tecnológica como un problema realmente complejo de resolver.

De lo anterior se desprende que, si bien la inversión en tecnología es importante para la trasformación digital (ya que la hace posible), el principal obstáculo para llevarla a cabo es precisamente el cambio en la mentalidad de cada uno de los miembros del equipo de trabajo, y en segundo lugar, la adaptación de los procesos a los cambios tecnológicos. Veamos cada uno de estos por separado.

Tecnología y transformación digital

Como hemos señalado más arriba, la tecnología no es el principal obstáculo para llevar a cabo un proceso de trasformación digital de forma exitosa, sin embargo, es el medio material necesario para llevarla a cabo. Así como hace más de dos siglos atrás, el carbón hizo posible el desarrollo de la industria y dio un poderoso empuje a las comunicaciones y los medios de transporte  (a través de la máquina de vapor), ahora son las Tecnologías de la Información (TI) las que han revolucionado nuevamente tanto la industria como las comunicaciones.

La automatización, el control de datos variables en tiempo real de determinados procesos, y tecnologías como el 5G, abren una gran gama de posibilidades para las empresas. Estar a la vanguardia de todas estas innovaciones puede incluso ser la diferencia en el rendimiento de las organizaciones, haciéndolas mucho más competitivas en el mercado.

Innovación en los procesos

La adaptación de los procesos de una organización es también una parte fundamental en la trasformación digital. No basta con estar a la vanguardia tecnológica.

Si no se fusiona dicha tecnología y se implementa en los procesos de la organización, la trasformación será un proceso tortuoso. Agilidad es la palabra clave cuando hablamos de innovar en procesos para la trasformación digital.

A tal respecto, por tan sólo citar un ejemplo, Zack Hicks, CIO y director digital del Toyota para Norteamérica, ha señalado que la agilidad realmente significa “entregar solo lo que el cliente pide y no más [un producto mínimamente viable, o PMV], y luego escuchar lo que al cliente le gusta o no le gusta e incorporarlo a la siguiente iteración del producto”

Vemos como, a diferencia de los procesos convencionales, la trasformación digital introduce en el mundo empresarial un concepto ya conocido en el mundo digital: el de iteración. De lo que se trata no es de tener un proceso que arroje un producto perfecto, sino más bien que pueda ser perfectible y que pueda mejorar con cada iteración.

Diversos líderes en procesos de trasformación digital, señalan que además de tener procesos ágiles para el desarrollo y gestión de proyectos, se han obtenido buenos resultados con el uso de la metodología “lean startup” (diseñada para acortar los ciclos de desarrollo a través de la experimentación y el lanzamiento de productos iterativos), y el enfoque DevOps (que tiene como fin estrechar el trabajo del desarrollo de software (Dev) con la operación (Ops) del éstos.

La trasformación es cultural

Por último y como ya hemos señalado, el obstáculo más grande que han identificado quienes lideran la carrera por la trasformación digital es la cultura en las organizaciones. Esto, se debe a que la cultura no es un fenómeno individual, sino que tiene que ver con un grupo de personas que se relacionan entre sí. Por si esto no fuese poco, los procesos culturales tienen a afianzar las conductas que se consideran positivas en el grupo, y esto a veces es el principal obstáculo para los cambios.

Por lo general, quienes emprenden una trasformación digital comienzan por hacer cambios en los elementos tecnológicos, cuando precisamente esto es lo más fácil. De lo que se trata muchas veces es de cambiar la cultura, como forma de hacer las cosas, de los empleados e incluso de los ejecutivos.

Según la encuesta antes citada de la Harvard Business Review, los elementos culturales que más contribuyen a la trasformación digital son: la colaboración (87%), la adaptabilidad (79%), la transparencia (70%), y la integración (70%).

La colaboración, tiene que ver con la capacidad de establecer equipos multidisciplinarios; la adaptabilidad, involucra procesos de aprendizaje que facilitan la toma de decisiones en condiciones variables; la transparencia, implica un proceso en el que la información fluye tanto verticalmente como horizontalmente con confianza; por último, la integración implica la existencia de canales para el flujo de información y procesos para la toma de decisiones que involucren a diferentes equipos de trabajo.

Estar al día con todos estos aspectos de la trasformación digital, hará la diferencia entre quienes solamente realicen una inversión en tecnología, y quienes reamente puedan aprovecharla para empujar sus organizaciones hacia la búsqueda del éxito, en el marco de un entorno altamente competitivo. Sin embargo, no debemos olvidar que el principal motor de cambio sigue siendo el ser humano: su conducta, sus relaciones, su creencia, en una palabra, su cultura.

Antonio Hernández

Antonio Hernández

Passionate about digital innovation. Currently very focused on Cloud computing technology. What once was a boy's entertainment turns out to be my profession, which is fantastic.